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Diez Más

Más que un triunfo en la altura

La victoria de Estudiantes, si bien no fue contra un rival de jerarquía, tuvo varios condimentos que le otorgan real trascendencia.


Prensa EDLP

¿Venció a un gran adversario? No. ¿Brilló? Tampoco. ¿Consiguió la clasificación? Todavía no. A pesar de ese combo negativo, el Pincha regresa con otro semblante. Más robusto, más fuerte.

“Lo importante es pasar de fase”, aseguró Andújar, la figura. “Faltan noventa minutos”, aclaró Matosas, el flamante DT. Sus análisis son correctos: Estudiantes deberá ratificar lo obtenido, el 3 de agosto, en la revancha. Sin embargo el futuro no debe condicionar el análisis presente. Hay, al menos, un póker de ítems que elevan la cotización del éxito en el debut por Copa Sudamericana.

Primer triunfo en Bolivia. El Pincha nunca había ganado un partido oficial en dicho país; de hecho, era el único de la Conmebol del que jamás había salido victorioso. En sus tres presentaciones anteriores ni siquiera había convertido un gol.

Extendió la tendencia china. Cuando confirmaron a Matosas, casi enseguida de que se fuera Vivas, más de uno exclamó: “¿Y si a Leandro Benítez le va bien?”. Lo cierto es que el interinato del Chino finalizó con 100 por ciento de efectividad: tres victorias en tres encuentros, sin goles en contra. Ayer, pese a la altura, continuó la racha.

Venía de frustraciones coperas. En el último año hubo cuatro fracasos (en diversas copas) que opacaron su muy buena producción en el torneo local, con dos podios incluidos. En la Copa Argentina pasada perdió contra Unión por penales, en octavos de final; en la Copa Sudamericana 2016 fue eliminado por Belgrano, en su primera serie; en la Libertadores de este año no superó la fase de grupos, algo que sólo le había sucedido dos veces en su historia; en la Copa Argentina actual cayó ante un elenco de la cuarta categoría del fútbol argentino, otra vez en su primer cruce.

Recuperó dos piezas cruciales. Sacando la aparición de Foyth, repentina, fulgurante, millonaria, los dos valores más importantes que surgieron de Estudiantes en los últimos dos años fueron Ascacibar y Lucas Rodríguez. En el último semestre, el volante central mermó su rendimiento (de excelente a bueno) y el mediocampista ofensivo se mostró errático en la mayoría de sus decisiones. En Bolivia, justo ellos dos, completaron el podio que lideró Andújar. El Ruso fue motor y asistencia; Tití, desequilibrio y gol.

¿Venció a un gran adversario? No. ¿Brilló? Tampoco. ¿Consiguió la clasificación? Todavía no. ¿Creció? Sí, claro. Hoy la estampa de Estudiantes luce tonificada.