praga viajes
Diez Más

Ningún cuento Chino

Benítez asumió en el momento más complicado de la última década, se apoyó en la simpleza y respondió con brillantez: tres triunfos en fila y clasificación a la Libertadores.


Prensa EDLP

Más que de técnico interino, Leandro Benítez ofició de bombero. Porque Estudiantes, no hay que olvidarse, hace dos semanas estaba en llamas. La eliminación de la Copa Argentina, el alejamiento de Nelson Vivas y el lío con Lucas Nardi habían generado un estado de ebullición poco habitual en el último tiempo.

En ese escenario ardiente apareció el Chino y con la misma tónica que cuando era jugador, con la paciencia como aliada, apagó el incendio. ¿Qué hizo? Evitó complicaciones. El contexto pedía sencillez y Benítez lo entendió. A la hora de elegir el sistema táctico, escogió uno de fácil interpretación (4-4-2). A la hora de construir la estructura, comenzó desde abajo con la solidez como estandarte (tres partidos, valla invicta). A la hora de declarar, lo hizo con cordura arrojando testimonios sin estridencias (“Vengo a dar una mano en un momento difícil”, “Quiero destacar el excelente trabajo del cuerpo técnico anterior”, “Esta clasificación es mérito de los jugadores”, entre otras frases absolutamente mesuradas).

¿Benítez opacó lo hecho por Vivas? No, de ninguna manera. En el último año y medio Estudiantes fue -junto con Lanús- el equipo que más puntos sumó (88) y el entrenador anterior dirigió 43 de los 46 partidos. Sin embargo, el aporte del Chino resultó sustancial. El Pincha no mostró su mejor versión futbolística, es cierto, pero su equipo respondió en un momento adverso.

Luego de cuatro sopapos coperos (Sudamericana 2016, Libertadores 2017 y últimas dos ediciones de Copa Argentina), la clasificación al máximo certamen continental significa un bálsamo para curar heridas. El hincha, con la vara altísima en estos años, debe valorar el progreso deportivo del club que obtuvo su octava clasificación a la Copa Libertadores en trece años.

Estudiantes, con un presupuesto inferior al de temporadas anteriores, redondeó una gran campaña; con podio incluido por segundo torneo consecutivo. Vivas fue el constructor, ése que edificó una estructura confiable. Benítez, en cambio, actuó de bombero y combatió el fuego. El Pincha recuperó la paz.