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Diez Más

No es táctico, es técnico

El mayor déficit ofensivo de Estudiantes no tiene que ver con la disposición de sus jugadores y sí con sus características. Carece de un conductor natural.


Prensa EDLP

En lo que va del año, el Pincha no convirtió ningún gol tras un pase filtrado que perfore una defensa. En ataque, la pelota parada es su as de espada y el centro en movimiento es su ancho de basto. Y punto. Cuando esas vías fracasan, no dispone de otra alternativa confiable.

La falta de variantes no depende del entrenador, quien trabaja para revertir esa deuda. El problema parece más grave: Estudiantes no posee un futbolista que oficie de puente entre mediocampistas y delanteros. Enganche, conductor, enlace, mediapunta, el título es lo de menos.

Para abrir defensas cerradas, a veces le alcanza con la pelota detenida (como ocurrió contra Patronato) y en ocasiones le basta con un centro (como sucedió ante Arsenal). En otras oportunidades esas dos vías no son suficientes. Ejemplos hay varios. Barcelona de Ecuador por la Libertadores y Newell’s por el torneo resultan emblemáticos; dos rivales directos y de jerarquía a los que el Pincha ni siquiera les anotó un gol.

En varios pasajes, extraña a Gastón Fernández. La Gata ofrecía ese bendito pase en cortada que Estudiantes no encuentra y, además, aportaba remate desde media distancia (contra Huracán se animó Matías Aguirregaray, pero no es un hábito de este equipo).

En 2017, entre torneo y copa, el conjunto de Nelson Vivas marcó 14 tantos: 9 de pelota parada, 3 tras un centro de jugada, 1 desde afuera del área (Otero vs. Rafaela) y 1 de contragolpe (Solari vs. Arsenal).

¿Desde cuándo Estudiantes no hace un gol tras una habilitación entrelíneas? Desde el 18 de septiembre, ante Atlético Tucumán: pase en profundidad de Lucas Rodríguez y definición precisa de Carlos Auzqui. Tití, justamente, es quien debería protagonizar más de estas acciones. Ser más constante y, sobre todo, más incisivo. Juan Cavallaro, cuando regrese, bien podría ayudar a paliar el déficit; al menos parcialmente. Los que vienen jugando, en cambio, poseen otras cualidades. Santiago Ascacibar y Bautista Cascini distribuyen con prolijidad, aunque sus pases suelen dirigirse hacia los costados; Juan Otero y Augusto Solari se caracterizan por desbordar y buscar el centro.

Lo más fácil es caerle al director técnico, decir (sin saber) que no trabaja. Lo cierto es que se trata de un aspecto del juego que preocupa y ocupa a Vivas, quien pretende mejorar esa falencia y –mientras tanto- se apoya en las virtudes (hacía mucho que el Pincha no marcaba tantos goles de pelota detenida).

No están José Sosa ni Leandro Benítez. Tampoco Joaquín Correa y Gastón Fernández (el último conductor). El problema no es táctico, es técnico.