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Messi, el refundador

"Salvo atajar y sacar alguna pelota al córner en el área argentina, hizo todo, absolutamente todo: se comprometió, se ofrendó, participó, se mostró, se prodigó, tocó, gambeteó, hizo un golazo, propició los otros dos y bajo su ala convirtió a una formación colectivamente mediocre, como la Argentina, en algo bastante parecido a un equipo".


Por Walter Vargas.-

La basura conventillera merece ser saltada como se salta una baldosa floja: vayamos a la jornada de las Eliminatorias y a la Selección Nacional en particular, que ganó el partido que tenía que ganar gracias a un Lionel Messi de procesión y campana, que se puso el equipo al hombro, dio una clínica de fútbol y enderezó el rumbo de la caravana.

Contra lo que piensan o se fuerzan a pensar sus detractores, muchos de los 116 partidos de Messi en la Selección han sido buenos, muy buenos e incluso excelentes, pero pocos, muy pocos, con la providencial influencia del de San Juan.

Salvo atajar y sacar alguna pelota al córner en el área argentina, hizo todo, absolutamente todo: se comprometió, se ofrendó, participó, se mostró, se prodigó, tocó, gambeteó, hizo un golazo, propició los otros dos y bajo su ala convirtió a una formación colectivamente mediocre, como la Argentina, en algo bastante parecido a un equipo.

Justo es reconocer, al tiempo, que salvo en el primer tramo del juego, la Selección se dejó ver más ordenada que otras veces, que casi todas las veces del ciclo de Edgardo Bauza.

En esa misma sintonía, inspirada -valga la insistencia- por los hechizos impregnadores de Messi, faltaron otras prestaciones de alto vuelo pero no faltaron buenos candidatos a completar el podio, por ejemplo los Biglia y Pratto.

La doble condición de la suma de tres y la resta de un adversario directo, como Colombia, mejoró de forma sensible la situación de la Selección Nacional, aunque por lo menos hasta marzo de 2017 el porvenir se presenta de pronóstico reservado.

En una tabla muy ceñida, Brasil y Uruguay son los mejor perfilados no ya para sacar su boleto al Mundial, también para que les sobren un par de fechas, o más, para el dolce far niente (eso a pesar de que los “charrúas” perdieron 3-1 con Chile al cabo de un muy buen primer tiempo y un muy mal segundo tiempo).

El tercer puesto hoy es de Ecuador por diferencia de goles, con el mismo puntaje que los trasandinos, pero con un programa por delante de lo más exigente: Colombia, Perú y Argentina en Quito y Paraguay, Brasil y Chile en condición de visitante.

Amén de los dos puntos ganados en los escritorios de la FIFA, salta a la vista que el bicampeón de América, Chile, recuperó fluidez para jugar, cabeza fuerte para salir de las tormentas y sentido de la oportunidad para cosechar a la hora señalada.

Argentina es hoy carne de repechaje, un punto debajo de los terceros y un punto arriba de Colombia, cuatro de Paraguay y cinco de Perú.
Va de suyo lo trascendental del partido Argentina-Chile, el de marzo, pocos días antes de la visita a Bolivia en la altura de La Paz, ahí donde los de camiseta albiceleste buscarán los puntos que no supieron conseguir ni en Lima ni en Barquisimeto.

Un párrafo para el inapelable líder de las Eliminatorias de Sudamérica: el gaúcho Tite metió el bisturí a fondo, hizo una severa selección de personal, innovó el sistema, modificó el chip, reinstauró la confianza, rodeó a Neymar, construyó un equipo y hoy Brasil es, después de mucho tiempo, uno de los más temibles del planeta.