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Una selección a pura acción

Lo que se le viene al equipo de Bauza según la óptica del psicólogo deportivo y director técnico de fútbol, Pablo Sucarrat.


Foto: Infobae

El próximo jueves la selección argentina se enfrentará a uno de sus clásicos rivales y no será un partido más de Eliminatorias, ya que existen algunos condimentos que harán de este duelo, un encuentro muy particular.

El pueblo futbolero argentino está todavía “aturdido” por los excesos de los comentarios negativos y con cierta sensación de apatía por las finales mal logradas de esta selección, sumado a los cambios que se vienen generando en el fútbol argentino, tan negativos como infecundos.

Sin obtener un rendimiento aceptable, el seleccionado albiceleste enfrentará a un Brasil que siempre es y será un duro rival. Se habló mucho de esta selección, de su aspecto mental, factor importantísimo, que por ahora no es abordado a fondo. ¿Será por tabú o  por ignorancia? Lo cierto es que ‘psicólogo’ -en la selección- no es una palabra aceptada; desconociendo sus beneficios.

Si observamos lo que sucede en países donde las áreas del fútbol ya han sido profesionalizadas, vemos que la figura del psicólogo está naturalizada. Pero por estas latitudes todavía se piensa si será o no conveniente, mientras ese factor lo abordan personas sin formación o experiencia en el área. Aquí en Argentina todavía se piensa que algunas figuras del fútbol son omnisciencias (saben de todo, pero sin título, claro).

Muchas veces también caemos en los extremos de nuestros análisis, por un lado se piensa que el jugador es tan profesional, que nos olvidamos que es un ser humano; cuando el error es natural a nuestra especie. Se lo considera todopoderoso y entonces dejamos que el factor mental sea manejado de forma “sui generis”, y que cada uno haga lo que pueda, sin brindarles las herramientas correctas, ofrecidas por un profesional matriculado.

El otro extremo es que frente al error, o el resultado negativo de un partido, el análisis cae en una apatía, donde se considera que nada se hace bien, donde todos se tienen que ir, o cuestionamos absolutamente todo, sin poder ver la realidad de las competencias. Y más preocupante aún, sin poder reconocer la naturaleza del jugador de fútbol.

Cada vez que juega nuestra selección, las expectativas se elevan y las exigencias se convierten generalmente en críticas. En este partido, los jugadores y el cuerpo técnico deberán focalizarse en su forma de competir, centrados más en la acción deportiva y no tanto en el resultado de la misma. Unirse más como equipo deportivo, poniendo como prioridad ser cooperativos entre ellos. Poder dar el 100 por ciento, en cada acción o intervención, en cada pelota. Entonces, y solo entonces, volverá a brillar el sol en esta selección, como ese sol que brilla en el mismo escudo que nos representa como país.