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El entrenamiento psicológico

El psicólogo deportivo Pablo Sucarrat analiza la manera de trabajar lo mental en el fútbol argentino.


Foto: Prensa EDLP

El fútbol de alta competencia o de elite tiene una exigencia que lleva al futbolista al límite. Esta exigencia no es sólo física, sino también psicológica. Ya que los entrenamientos y la competencia de los partidos, produce en el cuerpo como en la mente un cierto estrés natural del alto rendimiento.

La respuesta de cada jugador a este grado de exigencia tendrá que ver no sólo con su propia genética, sino también con su historia, cultura, nivel cognitivo y emocional. Es por eso que el jugador de fútbol profesional debe poder abordar esta exigencia y afrontarla con herramientas concretas desde la psicología deportiva. Muchos técnicos, intentando dar solución o al menos abordar esta realidad, contratan  coaching, sin saber que el jugador trae vivencias, realidades que solo la psicología deportiva puede abordar desde su ciencia, así como la medicina solo puede dar respuestas a ciertas lesiones, trabajando en conjunto con la kinesiología.

En estos últimos tiempos, la realidad es más compleja, donde el concepto de la psicología ha ido cambiando, hoy se sabe que el jugador profesional, entrena el aspecto mental, con ejercicios concretos que le da el psicólogo, para que pueda afrontar emocionalmente y cognitivamente este deporte que cada vez exige más profesionalismo, y menos soluciones mágicas.

La neurociencia es una de las ciencias que también hace su aporte con muy buenos resultados, en nuestro país el equipo que más lo usa es River.

Muchos de los equipos ponen como excusa su realidad económica para no profesionalizar sus áreas, pensando que mágicamente los problemas se solucionan con resultados. Sin darse cuenta que para poder llegar a los logros u objetivos deportivos, tiene que ver con trabajos serios y profesionales.

La regularidad de un jugador profesional muchas veces tiene que ver con su aspecto psicológico y emocional, sabiendo que este aspecto es muy contagioso en el vestuario tanto para bien como para mal, siempre pensando en el rendimiento general del equipo. Si un jugador está fuerte mentalmente para soportar situaciones deportivas difíciles, como superar un error personal, ir perdiendo, afrontar un clásico o estar en zona de descenso; esto será favorable para el equipo, y si el grupo entero trabaja lo psicológico, lograrán focalizarse todos juntos en ese objetivo. Apuntando siempre al rendimiento deportivo y no al aspecto mágico del resultado, claro está.

Todos reconocen la necesidad de estar bien psicológicamente para la alta competencia en el fútbol, pero son muy pocos los clubes que trabajan con psicólogos deportivos, y eso es todavía una gran falencia de nuestro fútbol actual.