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El posclásico

Pablo Sucarrat, psicólogo deportivo y entrenador de fútbol, reflexiona sobre las consecuencias de la fecha 24, la de los derbis.


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En el mundo del fútbol sabemos que la previa a los clásicos es muy especial, por las expectativas y las emociones que genera esta clase de partidos. Ahora bien, cada clásico jugado deja su estela, sus efectos de repercusión no solo en el folclore futbolero de los hinchas, sino también dentro de los planteles, los cuerpos técnicos y hasta dirigencial.

Los medios de comunicación se hacen eco de las imágenes de los derbis jugados, fotos de goles, momentos deportivos importantes. Pero también otro tipo de imágenes desagradables, como hechos de violencia en las tribunas, tal sucedió en el clásico rosarino: donde hubo muchas fotos antes del partido pidiendo por un clásico sin violencia, pero fue solo para la foto. Cuando la pelota comenzó a rodar y las emociones subieron de intensidad, más cuando el resultado fue el negativo, algunos de los simpatizantes o hinchas generaron los disturbios que ya vimos. Lo único para destacar es que sigue siendo una minoría la que da el pésimo ejemplo.

Una de las cosas que llama la atención, y las cámaras buscan captar, son las famosas “arengas”, donde se busca preparar emocionalmente a los jugadores para salir a la cancha. Últimamente se escuchó una arenga de la reserva de Newell´s. Las palabras son muy elocuentes: “Hay que matarlos, pisarle la cabeza… dejarlos tirados”. Si bien se trata solo de unas palabras, pero que  reflejan el grado de violencia que después se traslada a las tribunas o viceversa, es un espejo de una parte de la sociedad que entiende el fútbol o los clásicos como de “vida o muerte”. En esto cabe la responsabilidad en sus formadores de poder dar no solo otro mensaje sino otro ejemplo en sus vivencias de lo que significan los clásicos.

Los planteles que sufrieron derrotas tendrán que poner la cabeza en su propio equipo, en sus fortalezas y trabajar sobre sus “debilidades”, para lo que resta del campeonato. Aclaración: no se sale con “arengas”, se sale con trabajo, humildad, esfuerzo y profesionalismo de forma interdisciplinaria, por ejemplo desde la psicología que pocas veces se tiene en cuenta o que muchos equipos se resisten a trabajar; hoy vemos lo importante que es para el fútbol de elite.

A los equipos que obtuvieron la victoria o un empate con sabor positivo en los clásicos, posiblemente el efecto posclásico les dará un plus y oxígeno que les permitirá jugar lo que resta del torneo con un ánimo en alza, buscando terminar de la mejor manera posible.

Los clásicos son y seguirán siendo partidos muy importantes, pero nunca serán de “vida o muerte” como algunos pretenden trasmitir.