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Esta campaña volveremos a estar contigo

El psicólogo deportivo Pablo Sucarrat analiza la vuelta del fútbol argentino. Sus vicios y sus necesidades.


Foto: AFP

El fin de semana pasado se escuchó, en todos los estadios, esa canción donde los hinchas manifestaron con sus cánticos ese deseo de volver a estar a su lado.

La pelota comenzó a rodar y nuestro fútbol volvió a latir, renovando ilusiones y ansiedades. Los números en las tablas de posiciones y promedios comienzan a tener su propio peso, desvelando a los dirigentes, jugadores, cuerpos técnicos e hinchas. Todos tras esa redonda caprichosa, que tanto costó hacer que vuelva andar.

Ahora el circo está en plena función, pero los actores que pusieron en un coma profundo nuestro fútbol siguen al frente del mismo. Por la sencilla razón que nadie quiere dejar el poder.

Uno de los puntos que nunca se habló es la formación de los dirigentes que están al frente de instituciones deportivas. Como ejercen funciones sin estar preparados, sólo apelan a la antigüedad de socios. Otros se apoyan en sus vidas exitosas en empresas, que nada tiene que ver con el fútbol o llevar al frente una institución deportiva.

Es difícil  proponer formación y que los dirigentes deportivos apoyen estas iniciativas, ya que a muchos les parece un gasto innecesario. Desafortunadamente las divisiones inferiores sufren esta falta de inversiones. Sin profesionalizar las áreas del fútbol, que fueron cambiando conjuntamente con nuestra sociedad. Hoy el jugador de fútbol no es el mismo que hace 20 años atrás.

Si todo sigue igual, si se usa la misma metodología, con las mismas personas, con sus mismos pensamientos, nuestro fútbol  seguirá en un círculo vicioso, enfermizo. Situaciones cíclicas, donde los que perduran en el poder intentaran repetir sus acciones. Ya que dicen conocer el fútbol y su funcionamiento patológico.

Necesitamos profesionalizar el fútbol, dando un producto de calidad. No sólo desde la televisión como show, sino potenciando a nuestros jugadores, mejorando su rendimiento deportivo, como así también potenciando toda su persona como verdaderos profesionales.

Nuestra sociedad necesita ver futbolistas responsables, comprometidos con el deporte y la sociedad.