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Ganar como sea

El psicólogo deportivo Pablo Sucarrat reflexiona sobre lo ocurrido en el partido Riestra-Comunicaciones y los vicios del fútbol argentino.


El fútbol en nuestro país nos tiene acostumbrados a que se debe ganar como sea. Entonces los límites no existen, se rompen los reglamentos, se invaden las canchas, los mismos jugadores y dirigentes toman las iniciativas. Ese es nuestro folclore bendito, que tan mal parados nos deja a todos.

Dicen muchos que el fútbol es para vivos, esa expresión, abarca estas supuestas “avivadas”. Donde un partido es interrumpido por invasión de cancha. Como sea y de la manera que fuera.

¿Cuáles son las consecuencias de estas “avivadas” en las generaciones que debemos educar? Pensemos por un momento lo que estamos construyendo con estas conductas. Por un lado, los formadores intentan marcar una conducta y un perfil de los niños en edad de formación. Pero por otro lado, estas escenas que ya son moneda corriente en el fútbol argentino. El descredito es muy grande. Porque se educa con el ejemplo y no tanto con los discursos vacíos de realidad.

Las generaciones mayores de 40 años que están dirigiendo al fútbol argentino están educadas en el dogma: “el fútbol es para vivos”. Entonces existen los llamados a los árbitros poniendo de sobre aviso lo que se necesita, como se escuchó y se sabe. Votaciones fraudulentas y vergonzosas, divisiones inferiores sin presupuestos, pero que se les exigen resultados.

El fútbol es el reflejo de nuestra sociedad, o al menos una gran parte de ella. Muchos políticos vienen del fútbol o se van para el fútbol, hay como una sociedad natural entre ambos.

En este cambalache problemático y febril, los que salen perjudicados no solo son los que no ganan ese partido o el ascenso, sino los miles y miles de niños y adolescentes que se están formando con estos ejemplos en todo nuestro país.

El gran desafío de los formadores y del fútbol argentino es poder ser honestos, y trabajar los aspectos psicológicos y emocionales, la tolerancia a la frustración. En pocas palabras, educar y educar. Profesionalizar las áreas del fútbol. Generar un cambio rotundo de mentalidad en nuestro fútbol que a esta altura parece reflejar vicios que datan de muchas décadas.

Muchos dirigentes prefieren poner un cartel o bancar económicamente barras, que poner más profesionales en las inferiores del club.

Por eso, cuando escuchemos “el fútbol es para vivos” preguntemos a qué se refieren con eso.