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El 9 está

Si algo tiene claro el Lobo, luego del debut, es que puede tachar un ítem en la búsqueda de su nueva identidad: ya encontró centrodelantero. Dos certezas más: la valía de Licht y la vigencia de Niell.


Foto: Prensa GELP

Hace poco más de dos años, en un partido por Copa Argentina de escasa popularidad (Comunicaciones vs. Aldosivi), Nicolás Ibáñez observó a José Sand y pensó: ‘se puede, no es imposible’. Pepe hizo inferiores en River, bajó al ascenso y luego triunfó en primera división. El atacante de Gimnasia, aún con un largo sendero por recorrer, transitó un camino similar: realizó las divisiones juveniles en Lanús, después se destacó en la B Metropolitana y hoy pinta para figura del nuevo Lobo.

Contra Defensa y Justicia, Ibáñez ratificó lo que había mostrado en 2016. Su semestre inicial en el plantel tripero no dejó margen para la duda: tardó 13 minutos en marcar su primer gol en Primera A, convirtió dos en su debut como titular y marcó 6 tantos en 17 encuentros.

Luego de una primera parte del año con poco vuelo, el delantero volvió a brillar. Es más, exhibió una versión superadora. Sus diagonales fueron dagas para una defensa carente de escudo y demostró su abanico de virtudes (movilidad, rapidez y recursos técnicos). Y algo fundamental: todo lo que realizó lo hizo con decisión.

En una tarde en la que llovieron gotas pero también ataques, Ibáñez dejó en claro que Mariano Soso ya posee la punta de su esquema; un sistema que pretende ser flecha.

También quedó en evidencia, como tantas otras veces, la trascendencia de Lucas Licht. Dos centros (uno rabioso, otro matemático) le bastaron para disipar cualquier tipo de duda, si es que eso hiciera falta.

El tercer escalón del podio lo merece Franco “El Salvador” Niell. Ese petiso sí que no falla nunca. Si Gimnasia está por descender, aparece e inventa dos goles: dos que son leyenda. Si el Lobo está en la B Nacional y no termina de convencer, vuelve y el tripero galopa firme hacia su lugar en el mundo: la A. Si los técnicos no le dan prioridad, se arma de paciencia, espera y luego hace lo que más sabe: un tanto clave (y de cabeza, claro).

¿Tiene incógnitas Gimnasia? Sí. Principalmente en el retroceso y en la concentración al momento de marcar. Eduardo Sacheri, a través del personaje de una novela, explicó al fútbol con la teoría de la bisagra: defender es fácil como sacar una puerta, atacar es difícil como volver a ponerla.

El nuevo Lobo, al parecer, ya aprendió lo más complejo. Y dispone de un plus: ya tiene al 9.