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¿Gimnasia retrocede? Sí, pero se desconcentra

En más de la mitad de los goles que recibió (6 de 11) los jugadores quedaron hipnotizados con la pelota y perdieron su marca. En un solo tanto quedó en inferioridad numérica.


Gimnasia es uno de los equipos que más goles convirtió en el torneo (sólo detrás de Boca, River, Talleres y Banfield) y, sin embargo, marcha 22° en el campeonato. El problema está a la visa: tiene la valla más vencida, con 11 tantos (2,2 goles en contra por partido).

Decir que defiende mal, cuando los números lo condenan, resulta casi una obviedad. ¿Pero en qué falla el conjunto de Soso?

“Qué mal retrocede el Lobo”, repetimos sin saber. Sin analizar. Como es una estructura con clara vocación ofensiva, desde el discurso y desde los hechos, es lógico suponer que tiene un déficit grave en el regreso. Error.

La equivocación común de Gimnasia, llamativamente repetida, pasa por otro lado. Los marcadores triperos observan la pelota al punto del magnetismo y, así, olvidan a su hombre; dejan de ser marcadores para transformarse en sombras, a veces lejanas. En 6 de los 11 goles le pasó eso: estaba organizado y se desconcentró. Presente y ausente al mismo tiempo. Vale el repaso:

1- Vs. Defensa y Justicia: remate desde media distancia y defensores que asumieron una actitud pasiva ante el rebote de su arquero. Había ocho jugadores de campo por detrás de la pelota al momento del disparo, pero ninguno marcó luego de la atajada.

2- Vs. Defensa y Justicia: córner desde la izquierda, un futbolista perdió en el salto (puede pasar) y nadie se hizo cargo de la segunda pelota (no puede pasar). El autor del tanto quedó libre, de frente al arco y a un metro de la línea.

3- Vs. Defensa y Justicia: la atracción por el balón provocó que tres defensores fuesen con un rival que estaba sobra la banda derecha y, por lo tanto, desprotegieran el área (zona en la que quedó dos contra dos). Pase atrás y gol.

4- Vs. Unión: centro desde la izquierda y cuatro hombres que no lograron contener a dos atacantes. Hechizados por la bola, se olvidaron de marcar.

5- Vs. Huracán: pérdida en la salida, aunque se reagrupó rápido y armó una línea de cinco. Una vez más, Gimnasia repitió su falla principal: jugadores que observan y no se involucran. Asistencia filtrada, toque al medio y gol.

6- Vs. Lanús: tiro libre desde la derecha en forma de centro y siete defensores para seis atacantes (más el arquero); nada mal. El imán de la pelota atrajo demasiadas miradas y Sand quedó solo; tan solo que tuvo dos chances. En la segunda, el delantero no perdonó.

¿Cómo fueron los otros cinco tantos que le marcaron al Lobo? En uno solo defendió en inferioridad numérica: fue en la segunda conquista de Huracán, cuando un defensor quedó contra dos atacantes. Los otros cuatro fueron por motivos variados: en dos (ambos ante Lanús) Rinaudo perdió en velocidad y le terminaron sancionando penal; en uno (contra Defensa y Justicia) se le escapó a Bonnín, tras un disparo que no presentaba demasiada complejidad; en otro (frente a Huracán) la principal causa fue la certera resolución de un adversario, quien remató desde afuera del área.

Gimnasia ataca y por ahora lo hace bien. Gimnasia avanza, arriesga pero también retrocede. Gimnasia se desconcentra y no marca.