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Mientras busca sistema, elige no replegarse

La dupla técnica Martini-Messera prueba esquemas, pero ya se aprecia una diferencia notoria con respecto a la estrategia de Alfaro: Gimnasia se planta más adelante.


Foto: Prensa Gelp

Ni mejor, ni peor. Diferente. A lo largo de la historia hubo grandes equipos que se forjaron detrás de defensas rocosas y también hubo aquellos que se apoyaron en delanteras demoledoras. La clave pasa por elegir el plan más conveniente para el material que uno dispone. Y está claro que Gustavo Alfaro tenía una idea y la pareja Martini-Messera cuenta con otra.

Hasta ahora los resultados obtenidos por el ex entrenador y por la actual dupla no varían demasiado. Ambos supieron ganar, ambos sucumbieron ante adversarios de mayor jerarquía: Rosario Central, Racing, River, Banfield, entre otros.

¿Qué mutó en los últimos tres partidos? Gimnasia avanzó varios metros en el campo de juego. Su presión, ahora, es en la zona media sin importar el rival de turno. El Lobo junta sus líneas de manera diferente: antes mediocampistas y atacantes retrocedían para acoplarse a los defensores, mientras que en los últimos encuentros son éstos los que salen y achican espacios.

Lo que aún no decidió la dupla técnica es cuál será el dispositivo táctico predilecto. En su debut, ante el Millonario, se observó un marcado 4-3-1-2 con Brahian Alemán suelto como un enganche clásico. En aquella oportunidad, al mediocampo del Lobo le faltó contención: Lorenzo Faravelli y Sebastián Romero no resultaron suficientes como para escoltar el esfuerzo de Fabián Rinaudo. El campo se tornó demasiado ancho y River gozó de espacios para explotar su velocidad.

Contra Colón, Gimnasia se transformó: Alemán retrocedió, pasó a la banda (empezó por izquierda y luego cambió con Bonifacio) y el esquema se convirtió en un 4-4-2 más compacto. De esta manera, Rinaudo contó con mayor compañía en la recuperación aunque por momentos la dupla ofensiva quedó aislada del resto de la estructura.

Frente a Banfield se observó un sistema mixto. Un envase flexible que constantemente pasó del 4-4-2 al 4-3-1-2 y viceversa. La ficha clave de la transformación fue el propio uruguayo: mediocampista externo a la hora de retroceder, conductor cuando el Lobo tuvo la posesión. En decenas de jugadas, Alemán dejó la banda y se tiró al medio. Con este movimiento Gimnasia logró dos cuestiones: un nexo entre volantes y delanteros, y dejar libre el carril izquierdo para la escalada de Lucas Licht (el lateral con mayor vocación ofensiva). El desprendimiento de Alemán no lució forzado y dio sensación de estar aceitado: cada vez que se soltó, Sebastián Romero se recostó sobre la izquierda para que el equipo tripero ocupase el ancho del campo. Ante cada pérdida, el uruguayo se replegó enseguida con el objetivo de pasar velozmente la línea de la pelota.

Leandro Martini y Mariano Messera todavía buscan el esquema ideal, aunque ya se observa una mayor ambición ofensiva. Una buena transición para lo que viene: Mariano Soso y un modelo que intentará ser más agresivo.