praga viajes
Diez Más

Desembarco platense en Francia

Asentada en Europa por algunos meses, en donde se encuentra disputando torneos, Jazmín Amicuzi dialogó con Diez Más acerca de lo difícil que fue para ella llegar al lugar que hoy ocupa. Con 18 años acaba de consagrarse campeona en tierras francesas y tiene bien claro que para alcanzar sus objetivos debe trabajar mucho.


Nacida en la Ciudad de La Plata el 26 de noviembre de 1999, juega al tenis desde los tiempos en los cuales la raqueta solía ser más grande que ella. Recuerda con una sonrisa sus horas en las canchas del Hipódromo cuando comenzaba a perseguir un sueño: convertirse en tenista profesional.

Si bien es hincha de Boca, siente un amor especial por el Pincha. Cursó sus estudios en la Escuela Italiana, hasta que tomó la decisión de terminar el colegio a través del Sistema Educativo a Distancia del Ejército Argentino (SEDAEA). Luego de probar una pretemporada en Tandil, y haber pasado por la fina mirada de la dupla integrada por Mario Bravo y Marcelo Gómez, Jazmín decide dedicarse de lleno al tenis. “Fue una decisión que tomé junto a mis padres. En La Plata había poca competencia, recién ahora se están disputando algunos torneos G3, pero siempre hubo un tenis más social. Esa pretemporada fue bisagra. Fueron ellos quienes me recomendaron ir a Buenos Aires a la Academia de Mariana Díaz Oliva –ex número 42 del mundo en el ranking WTA (Women’s Tennis Association)-”.

En un principio entrenaba tres veces por semana, pero era evidente que a ese ritmo sus horas en la capital bonaerense estaban contadas. Al tiempo se mudó a Buenos Aires, gracias a la ayuda de su entrenadora quien le abrió las puertas de su casa. La dedicación era muy grande y jamás bajó los brazos. Ser mejor que ayer, avanzar hasta poder alcanzar el sueño de pertenecer a la elite del tenis profesional era y, sigue siendo, su guía. Sin embargo, la poca cantidad de torneos WTA que hay en nuestro país no ayuda a las jugadoras a dar el salto.

“Creo que el tenis femenino tiene poco apoyo. En 2016 arrancaron a entrenar en la academia, cinco chicas con ranking WTA. Hoy, cuatro de ellas dejaron de jugar y la restante perdió el sponsor que le pagaba todos sus gastos. Este año hubo, tan solo, dos torneos ITF  –Villa del Dique (Córdoba) y Benavidez (Buenos Aires)-. Necesitamos más oportunidades”.

Jazmín asegura no estar sola en esto. “Tengo la suerte que me acompaña un equipo de diez, que hacen lo imposible para que pueda jugar. Cuando surgió la posibilidad de viajar a Francia, yo no tenía un peso y fue Mariana quien sugirió hacer una rifa. Ella donó todos los premios y así pude llegar donde estoy hoy. También sé que pongo mucho de mí, pero la perseverancia e incondicionalidad de mi equipo, es lo más. Por ahora me está yendo muy bien, pero falta la etapa que sigue que es hacer la gira de Women’s Circuit por Europa y alrededores”.

Jazmín es una enamorada del tenis que no baja los brazos. “Amo el tenis. Me ayudó a ser constante, a tener disciplina, a salir adelante con actitud. Significa mucho para mí y gracias a él, me conozco mucho más”. Con 18 años, se pone a prueba en cada nuevo torneo, y toda la experiencia la utiliza para ser mejor día a día. Jazmín ya ganó, porque llegue o no a cumplir su sueño, el tenis generó un cambio en su personalidad que la hizo crecer. Esa es la clave, todo lo demás es parte de un juego.