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La conquista de París (13 años después)

El recuerdo de una final que se ganó la inmortalidad.


El 5 de junio se cumplieron 40 años del primer Roland Garros de Vilas, quien entregó el premio en aquella final.

Por María Cabo

Corría el año 2004 y el tenis argentino vivía un momento histórico. De los ocho argentinos presentes en el cuadro principal de Roland Garros, tres habían llegado a la semifinal. Eso garantizaba, al menos, un argentino en la final. Por un lado Gastón Gaudio (44) se enfrentaba a Nalbandian (8), mientras que Guillermo Coria (3) debía toparse con el inglés Tim Henman (9). Los resultados de las semifinales arrojaron una final 100% Argentina. ¡Qué lujo, por favor!

De vencer Coria, superaría a Roger Federer en la carrera de campeones y cerraría un año brillante en el cual se había consagrado campeón de Buenos Aires y Monte Carlo. Como así también finalista de Miami y Hamburgo. Su posición era número 3 del mundo, detrás de Federer y Rodick. Pero claro hay que estar ahí dentro, con un estadio lleno de espectadores ansiosos por ver un gran espectáculo. Y al mismo tiempo vos, sólo con tu raqueta, intentando enfocar al punto amarillo que se mueve a toda velocidad y te obliga a ser preciso en cada uno de los tiros.

“Para eso te entrenás toda la vida”… dicen en el club. Sí, es cierto. Pero no toda la vida tenés la posibilidad de entrar a jugar una final de un Grand Slam, con el agregado de ser el número 1 del mundo.

Tal como lo indicaba la lógica del ranking el Mago arrancó apabullando al Gato. Pero, el tenis muchas veces carece de lógica y mucho menos en un partido a cinco sets, con tipos que se conocen tanto como estos dos. En determinados momentos del partido, ambos jugadores recibieron la visita de: la presión. Ese enemigo de todo tenista que lleva a que el codo se enrede en el intestino y te impida soltar el brazo para hacer tu juego. Y, ahí en ese mismo momento en el que los malos pensamientos se adueñan de tu cuerpo, aparecieron los calambres y lo que era un juego se transformó en la peor pesadilla.

Entonces, donde parecía haber un rey, sólo se veía una pila de nervios, desconcertada ante el avance de la bestia. El Gato saltó del tejado, entró a la cancha y se adueñó de los dos sets siguientes para dejar el partido igualado y llevar la definición a un quinto set.

Pero Coria tuvo match point, claro que sí. Tuvo dos. Sin embargo, Gaudio se acordó de jugar a tiempo y ni bien tuvo la posibilidad de apretar las clavijas, lo hizo. Sacó su mejor revés a una mano y logró la ovación de la Philippe Chatrier. Y luego vino la ola, esa interminable ola que ambos jugadores aplaudieron. ¡Qué lindo es el tenis! En un mismo partido, tantas emociones juntas.

8 a 6 en el quinto set, luego de 3 horas 31 minutos de juego. Gran batalla en la cual ambos jugadores quedarán en la historia por ser los únicos argentinos que disputaron una final de Grand Slam en contra. Los dos serán por siempre El Mago y El Gato, dos tenistas cuya hazaña merece todo nuestro respeto.

El camino al título

Gastón Gaudio llegó a la final venciendo a Guillermo Cañas (6/2-2/6-4/6-6/3-6/2), Jiri Novak (2/6-6/4-6/4-5/7-6/3), Thomas Enqvist (6/4-6/4-6/7 (5) 6/4), Igor Andreev (6/4-7/5-6/3), Lleyton Hewitt (6/3-6/2-6/2) y David Nalbandian (6/3-7/6 (5)-6/0). Arrancó la semana en el puesto número 44 del mundo y culminó como top 10.

Guillermo Coria: Dejó en el camino a Nikolay Davydenko (6/4-6/2-6/0), Mario Ancic (6/3-6/1-6/2), Nicolas Escudé (6/0-ret), Carlos Moyá (7/5-7/6 (3)-6/3), Tim Henman (3/6-6/4-6/0-7/5).

El que ríe último, ríe mejor

A lo largo de su carrera se enfrentaron en cinco oportunidades. Coria lo venció en tres ocasiones (Viña del mar 2001, Buenos Aires 2003, Hamburgo 2003) Mientras que Gaudio se quedó con dos victorias (Buenos Aires 2001 y la más importante de todas, Roland Garros 2004).