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El juego de los espejos

Estudiantes y Gimnasia desembarcan al clásico platense con una realidad muy similar. Las semejanzas de dos equipos que parecen calcados y las dos principales diferencias.


Fotos: Prensa EDLP-GELP / Montaje: Sergio Sandoval

En este momento, en la previa de la séptima fecha, se parecen demasiado. Todo podrá cambiar el domingo, cuando la noche comience a ganarle al día, pero por ahora el Pincha y el Lobo marchan como dos mellizos.

Empecemos por las estadísticas. Ambos tienen 10 puntos, con números idénticos: tres triunfos, un empate y dos derrotas. Incluso coinciden en los goles a favor (ocho). Si bien están en zonas diferentes, los dos elencos platenses tienen a tres conjuntos que los superan en cuanto a unidades.

La forma de jugar es otro factor análogo. Tanto Vivas como Troglio se han inclinado por el mismo envase (4-2-3-1) y lo han rellenado con elementos similares.

El estilo colectivo es semejante: equipos verticales, que intentan ejercer presión alta pero con la premisa de no quedar descompensados. Por lo general, atacan con cuatro y defienden con seis jugadores de campo.

Y en lo individual también abundan las similitudes. Vale la pena ir línea por línea. Tanto Estudiantes como Gimnasia disponen de un arquero que supera la línea de los treinta años, con experiencia en este tipo de partidos (Andújar y Bologna).

Las defensas son casi fotocopias. Un lateral que pasa al ataque constantemente (como son Facundo Sánchez en el Pincha y Licht en el Lobo), un marcador de punta que se especializa en la marca pero que también se anima (Diarte de un lado, Oreja del otro), un central con un par de años en el club (Schunke y Coronel) y un central que llegó como refuerzo (González Pírez y Romero).

El doble 5 es otro punto en común. Ambos entrenadores eligen dos volantes centrales combativos, por encima de una pareja mixta (con uno de marca y uno de juego). Los cuatro futbolistas que lucharán por adueñarse de la zona media (Damonte, Ascacíbar, Rinaudo y Brum) cumplen la tarea de la distribución, pero sobresalen por sus quites y la enorme entrega que aportan.

Y la concordancia continúa con los mediapuntas o mediocampistas ofensivos. Uno que va por el centro, con panorama de juego y llegada al gol (como la Gata Fernández y Faravelli); un rapidito por cada banda (Solari y Cavallaro en el Léon, Castillón y Noble en el Tripero).

Por último, la referencia de área. Finalmente Estudiantes y Gimnasia contarán con un N° 9 tradicional. A diferencia de lo que ocurrió en otros partidos, en los que aparecieron los Niell y los Quintana, el clásico dispondrá de dos centrodelanteros grandotes (Viatri y Bou).

Una de las claves, quizá, estará en los costados de los volantes centrales. Allí se generarán huecos y quien logre aprovecharlos sacará una ventaja.

No nos olvidemos de las diferencias. A favor de Estudiantes: su racha en el Estadio Ciudad de La Plata, donde nunca perdió un derby. A favor de Gimnasia: el mayor tiempo de trabajo con su actual cuerpo técnico. Una para cada uno.

Si fuese lógica, estaríamos en condiciones de decretar un empate. Con el fútbol, imposible. En otros deportes las conjeturas resultan más sencillas; con éste –el de los noventa minutos- asegurar un resultado previamente resulta inadmisible.