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Pareja consolidada: el fútbol y la histeria

Hinchas ciclotímicos, periodistas extremistas y entrenadores equilibristas, con peligro constante de caer. Así estamos…


Fotos: Télam

En el fútbol, el gris es un color prohibido. La cuestión en este mundo resulta más sencilla: blanco o negro. Las otras opciones no venden y son para los timoratos. Para los tibios que no se la juegan.

Con este paradigma, River era candidato a la triple corona luego del 5-1 a Quilmes de la primera fecha y ahora lucha contra el apocalipsis. El caso del Millonario lo explica con maestría Andrés Eliceche en su columna ‘Andate, Gallardo’.

Lo de Boca fue, incluso, más elocuente. El bicampeón argentino de 2015 arrancó mal el año y la conclusión fue rotunda: Arruabarrena no va más. Hace falta el Mellizo para que ponga orden. Pero el Xeneize ganó en San Juan, goleó a Newell’s y ahora va por todo. Volvió a ser favorito en la Zona 2 del torneo local y se convirtió en candidatazo a quedarse con la Libertadores. El Vasco se aferró a dos resultados y mantuvo el equilibrio.

Acá en La Plata la historia no es muy diferente. Estudiantes perdió ante Lanús y los hinchas le apuntaron a Vivas. “No tiene experiencia”, gritaban los hinchas en la radio. “Los resultados del verano fueron un espejismo”, opinábamos los periodistas. Sin embargo, el Pincha sumó 7 puntos de 9 y hoy resulta que está “para dar pelea”.

Gimnasia, luego de la justa derrota contra Banfield, también sufrió su crisis. El 6 de febrero varios hinchas se animaron a criticar a Troglio. Increíble. Ya que no dispone de un apodo afianzado -y permítanme la primera persona-, propongo Mago. Pedro “el Mago” Troglio. Al alejamiento de Nacho Fernández, la extensa nómina de suspendidos y el traspié en el debut, su Lobo le respondió con tres victorias en fila. Los fanáticos, cegados, cambiaron de opinión y hoy es el Barça. Ojo, que no pierda ante Vélez.

La lógica escasea y los análisis serios resultan oasis dentro de un escenario bicolor. El fútbol argentino se convirtió en un dálmata. Entonces: Coudet es Guardiola y Bernardi merece ir preso.

En Avellaneda, Pellegrino tambalea por un gol de chilena y a Sava, que lo esperaban los cocodrilos debajo de la soga, le dieron una vida más.

Se habla de proyectos a largo plazo y de paciencia. Mentiras. El fútbol y la histeria ya dieron el sí. Se casaron y tuvieron hijos. Somos nosotros.